OPS alerta sobre las repercusiones del trabajo informal en problemas de salud mental y acceso a la salud y servicios de protección social

Puesto de venta ambulante
Laura Facchini/iStock
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La jefa de la Unidad de Promoción de la Salud y Determinantes Sociales, Orielle Solar, participó en el seminario Cobertura sanitaria universal y protección social universal, organizado por la OMS y la OIT.

Washington, D.C., 16 de diciembre de 2024 – La formalidad e informalidad en el trabajo no son cuestiones desvinculadas de la salud: una mayor informalidad está vinculada a peores resultados de salud en un amplio espectro de temas, como la exposición a sustancias nocivas y a riesgos laborales, problemas de salud mental, y peor acceso a la salud y a los servicios de protección social. Esto se acentúa aún más en el caso de las mujeres puesto que, cuando tienen empleos informales, enfrentan mayores barreras debido, por un lado, a su doble carga laboral (empleo y tareas domésticas no remuneradas) y, por otro, a que, a menudo, priorizan las necesidades familiares sobre su propia salud.

Así lo ha alertado la jefa de la Unidad de Promoción de la Salud y Determinantes Sociales de la OPS, Orielle Solar, en su intervención en el seminario Cobertura sanitaria universal y protección social universal: Una agenda conjunta para mejorar la equidad en salud y el bienestar en la economía informal, organizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), en colaboración con la Red SPARKS. El evento se celebró el 12 de diciembre para conmemorar el Día de la Cobertura Sanitaria Universal 2024.

Solar, que participó virtualmente en la sesión La interacción entre el empleo informal, la ausencia de protección social, y la salud y el bienestar, presentó los resultados de una revisión sistemática sobre la relación entre el impacto del trabajo informal respecto al formal en distintas dimensiones relacionadas con la salud de las personas. Solar defendió que “el trabajo informal es un determinante social clave de la equidad en salud”.

La jefa de la Unidad de Determinantes Sociales de la OPS ofreció diversos datos sobre la realidad actual del trabajo formal en América Latina. “En el primer trimestre de 2024, el 46,5% de los trabajadores de América Latina eran informales”, dijo. En cuanto a trabajo y pobreza, aseguró que “dos de cada tres trabajadores informales son pobres, y uno de cada cuatro se encuentra en situación de pobreza extrema”.

Sobre la informalidad laboral por países, Bolivia y Guatemala son los que tienen las tasas más elevadas: más del 80% de la población activa de ambos países está en el sector informal. Perú tiene un 74%, Ecuador un 69% y Paraguay un 63%. En el lado contrario estarían Uruguay, con un 22%; Chile, un 26%; Costa Rica, un 36%; y Brasil, un 37%.

“Las barreras relacionadas con las condiciones de empleo de los trabajadores informales se pueden clasificar según cinco dimensiones principales: privación económica, percepción de vulnerabilidad, temporalidad del empleo, desempoderamiento de los trabajadores y falta de derechos”, dijo Solar, que recordó que a estos factores se le añaden también otras barreras surgidas por la propia organización de los sistemas de salud.

Para abordar estos problemas, propuso estas recomendaciones:

  • Gobernanza multisectorial: crear alianzas entre sectores clave (salud, trabajo, protección social) y la sociedad civil para coordinar políticas integrales que beneficien a los trabajadores informales.
  • Programas integrados de salud y empleo: Adaptar la atención primaria y la capacitación en salud ocupacional a las necesidades específicas de la economía informal.
  • Ampliación de la protección social: Diseñar esquemas de seguridad social flexibles y accesibles, con subsidios para trabajadores de bajos ingresos.
  • Formalización progresiva: Ofrecer incentivos fiscales y programas de transición para integrar gradualmente a los trabajadores informales al empleo formal.