Preguntas frecuentes sobre influenza aviar (Gripe aviar)

La influenza aviar, comúnmente conocida como gripe aviar, es una enfermedad causada por el virus de la gripe que se origina en aves. Estos virus de la familia Orthomyxoviridae incluyen el A(H5N1), pero también otros virus de la gripe de origen aviar. Afectan principalmente a las aves, pero también se han detectado en mamíferos, incluidos los bovinos. La gripe aviar rara vez afecta a los humanos, pero las personas deben mantenerse informadas y tomar las medidas preventivas recomendadas.

 

El principal factor de riesgo de transmisión de las aves a los humanos es el contacto directo o indirecto con animales infectados o con entornos y superficies contaminados por heces u otros fluidos. La manipulación de animales infectados y la preparación para el consumo,  también pueden ser factores de riesgo.

Siempre que hay exposición a animales infectados (como aves de corral, aves silvestres o mamíferos) o a entornos contaminados donde circulan virus de la gripe aviar, existe el riesgo de infección humana.

Los síntomas varían de leves (incluso asintomáticos) a graves. Los síntomas notificados incluyen fiebre, tos, resfriado, conjuntivitis, síntomas gastrointestinales y problemas respiratorios.

Los medicamentos antivirales se recomiendan para aquellos con enfermedades graves o en riesgo de desarrollar enfermedades graves debido a condiciones subyacentes (por ejemplo, adultos mayores o personas con problemas de salud crónicos). 

Si experimentas síntomas de gripe aviar busca atención médica para recibir el tratamiento adecuado.

Siempre que hay exposición a animales infectados (como aves de corral, aves silvestres o mamíferos) o a entornos contaminados donde circulan virus de la gripe aviar, existe el riesgo de infección humana.

Los casos humanos de gripe aviar asociados a este A(H5N1) son aislados. Se han notificado setenta infecciones humanas por A(H5N1) en la Región de las Américas: 67 en Estados Unidos (hasta abril de 2022), una en Ecuador (enero de 2023), una en Chile (marzo de 2023) y una en Canadá (noviembre de 2024), con una muerte asociada a la infección por A(H5N1) en Estados Unidos. La mayoría de los casos estaban relacionados con el ganado (40 casos, todos en Estados Unidos) o el contacto con aves de corral, y en cinco casos no se pudo identificar la fuente de exposición.  En ninguno de estos casos se identificó transmisión de persona a persona.

Los seres humanos no tienen inmunidad previa a la gripe aviar, por lo que puede causar enfermedades graves. Sin embargo, es difícil generalizar basándose en datos históricos porque el virus está evolucionando. Las infecciones en humanos han variado de leves a graves. Desde 2003, se han notificado una tasa de mortalidad superior al 50 % en casos humanos de infección por A(H5N1). 

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) actualiza regularmente las posibles vacunas candidatas para estar preparados ante pandemias. Esto ayuda a garantizar que las vacunas puedan producirse rápidamente si es necesario. Para el virus H5N1 que se encuentra en las vacas lecheras, la OMS ya tiene vacunas potenciales listas a través de su Sistema Mundial de Vigilancia y Respuesta a la Gripe (GISRS, por sus siglas en inglés).

 

Seguridad de los alimentos y la leche

Se han encontrado grandes cantidades del virus A(H5N1) en leche cruda de rebaños infectados. Se está investigando el papel del consumo y la manipulación de la leche en la transmisión.

Los productos lácteos elaborados con leche segura, siguiendo estrictas normas de higiene, deberían ser seguros para el consumo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) recomiendan encarecidamente consumir leche pasteurizada, ya que la pasteurización es eficaz contra la gripe aviar y otros patógenos. Los estudios de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) sobre la pasteurización han mostrado resultados prometedores.

Nota: se ha descubierto que algunas muestras de leche pasteurizada comercial en EE. UU. contienen fragmentos de virus, lo que arrojó resultados de prueba «PCR positivos». Siempre que la leche solo contenga fragmentos de virus (como es el caso aquí) y no virus vivos o infecciosos, debería ser segura para el consumo. Un resultado de PCR positivo no indica necesariamente que el virus o partes del virus detectado causarán enfermedad.

Para los trabajadores de las industrias lácteas, las actividades que implican la manipulación de leche de rebaños infectados, como el ordeño de vacas o la limpieza de la sala de ordeño, pueden aumentar su riesgo de infección. Por lo tanto, deben seguir las medidas preventivas recomendadas.

Sí, esta es la primera vez que se ha detectado gripe aviar en la leche y el primer evento a gran escala que afecta a múltiples rebaños de vacas, aunque se han documentado casos anteriores de infección en el ganado.

Los productos lácteos elaborados con leche pasteurizada y que siguen estrictas normas de higiene se consideran seguros. En el caso del queso de leche cruda, se está investigando la supervivencia del virus durante la producción. Como medida de precaución, no se recomienda la producción de queso de leche cruda en las zonas afectadas.

No se han notificado detecciones en rebaños de vacuno. La OMS aconseja cocinar bien la carne para reducir la exposición a patógenos.

Riesgos específicos relacionados a animales

Los países deben contar con un plan de contingencia exhaustivo y actualizado para los brotes. Se pueden obtener recomendaciones específicas para estos planes de organizaciones como la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE). Los equipos que participan en la vigilancia y la respuesta a la gripe animal deben estar capacitados para aplicar estos planes en caso de emergencia y deben contar con los recursos necesarios para esto.

También es fundamental que los productores avícolas refuercen la bioseguridad en sus instalaciones, evitando el contacto entre las aves domésticas y las aves silvestres, incluso a través del agua y los alimentos.

Los agricultores también desempeñan un papel clave en la detección temprana de la enfermedad y deben ser capaces de reconocerla y notificarla a las autoridades veterinarias para que se pueda descartar o confirmar la gripe aviar y tomar las medidas adecuadas. La detección temprana facilita una respuesta oportuna, lo que ayuda a reducir la propagación del virus. Las personas o familias que crían aves para consumo personal también deben estar bien informadas sobre cómo reconocer un ave infectada, qué medidas tomar y cómo protegerse adecuadamente.

Visite la página web del Centro Panamericano de Fiebre Aftosa y Salud Pública Veterinaria (PANAFTOSA).

Los gatos son susceptibles al H5N1, incluidos los gatos domésticos y los animales salvajes como tigres, leones y leopardos. Los factores de riesgo para los gatos incluyen la exposición a aves enfermas o muertas, el consumo de aves crudas infectadas o el consumo de leche cruda. Los gatos infectados pueden desarrollar síntomas graves e incluso morir.

Los estudios sugieren que las personas pueden transmitir los virus de la gripe estacional a los gatos, pero el riesgo humano de los gatos infectados se considera actualmente bajo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja evitar el contacto con animales enfermos o muertos y practicar medidas de higiene al manipular mascotas.

Solo se han notificado casos en EE. UU., pero dada la comercialización de ganado y la propagación mundial del virus, la vigilancia es esencial. Algunos países han analizado muestras de leche y sangre sin detectar el virus. La OMS fomenta la vigilancia estratégica de los animales de granja y de las personas que trabajan en el sector.

Vigilancia y Laboratorio

Una vigilancia adecuada de la presencia de la gripe aviar en animales, incluidas aves y mamíferos, proporciona información sobre qué subtipos de gripe están en circulación. También permite detectar la presencia de virus con un carácter zoonótico más marcado, es decir, que posiblemente presenten cambios genéticos que pueden resultar en una mayor adaptabilidad para la transmisión de humano a humano, lo cual es importante para la salud pública.

La detección temprana también permite a los países implementar acciones de respuesta rápida para mitigar el riesgo de transmisión del virus a los humanos.

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